¿Por qué es necesario seguir hablando del lugar
de la comunicación? ¿Por qué seguimos pensando la especificidad de la
comunicación?
Como campo de estudio generado a partir del aporte de diversas
disciplinas más consolidadas, hoy seguimos pensando y aportando
a la constitución de un espacio, una dimensión propia, y así, pegando codazos
en las empresas, los proyectos sociales, las oficinas estatales, etcétera, los comunicadores nos hacemos lugar para participar
y asistir a completar el rompecabezas del cambio.
El corse
de los mensajes nos tiene un poco atrapados. Cuán difícil es profesionalmente
trascender lo informativo de la comunicación para abordar procesos, para promover
el desborde hacia el encuentro sociocultural. Será hora de asumir que ese
lugar no existe a menos que trabajemos
por construirlo. No viene dado, no es previo, no surge el día que nos recibimos en la universidad y en muchos espacios de trabajo es un no
lugar.
Creo que eso es lo que más me gusta de la
comunicación. Es un campo abierto, con miradas múltiples, con algunos vicios,
muchos padres filosóficos y personas, ingenieros de los vínculos y promotores de la
participación, que día a día piensan cómo construir puentes que nos pongan en
contacto.
Les alcanzo una pala y un disparador para
seguir pensando cómo construimos este puente:
“los nuevos paradigmas de la comunicación nos
ayudan a visualizar cierta ampliación de nuestras competencias como productores
y consumidores de medios masivos. La comunicación desde los nuevos paradigmas
es un eco, una sinergia individual/colectiva, una sintonía que incluye y a la
vez excede lo simbólico, porque lo rebasa. Nuestra tarea actual desde estos
registros de la cuestión comunicacional es más diversa, en tanto se interesa
por las relaciones de afectación mutua de los actores sin concentrarse exclusivamente
en códigos y mensajes.” Sandra Massoni, 2013.