viernes, 28 de marzo de 2014

La comunicación como provocación

Los comunicadores somos provocadores. Pensamos y estrategamos junto a múltiples actores para desplegar procesos que movilicen la conversación y generen corrimientos y transformaciones en las prácticas.
Muchas veces solo podemos pensar en términos de acciones o productos. Sólo vemos el árbol. Aunque tampoco es cuestión de ver el bosque, si no los vínculos que hacen ese bosque, los equilibrios y tensiones que conectan a los árboles, pájaros, insectos, animales, el agua.
Como un bosque, y más allá de las metáforas, los grupos de actores con los que trabajamos, sea en una empresa, una institución o en el barrio, son conjuntos vibrantes, cambiantes, que establecen vínculos complejos entre sí, con su propia historia, con el ámbito en el que se desarrollan.
Pensar en términos de productos, mensajes, contenidos, reuniones informativas, talleres de capacitación como estrategias en sí mismas nos aleja de un abordaje complejo que contemple la diversidad con la que trabajamos, nuestra propia subjetividad que está inmersa en la energía de las dinámicas o propuestas planteadas, el contexto, los intereses, entre otros.
Cuando pensamos solo en acciones o productos perdemos de vista el proceso. Estrategar, en términos de provocar procesos deseables, nos habilita a enlazar una diversidad de miradas para generar acciones y productos con el propósito de despertar e intervenir en la conversación sumando nuevas perspectivas. 

Una experiencia en el terreno

Trabajando en temas ambientales, a partir de la implementación de un programa de recolección diferenciada de materiales reciclables, se inició una estrategia compleja para posicionar el tema de los residuos, generación y tratamiento.
- Se desplegaron procesos comunicacionales de información, participación, sensibilización.
- Se sumaron al trabajo a la comunidad, actores institucionales, gubernamentales, educativos, gremios, organizaciones de la sociedad civil, organizaciones vinculadas a la temática, fundaciones, entre otros.
- Se revisaron intereses, necesidades y potencialidades de los actores para promover acciones vinculadas con el objetivo de implementación.
- La estrategia incluyó una serie de acciones y productos tendientes a provocar los procesos mencionados a partir de la diversidad de actores convocados. Aquí van algunos ejemplos:
  • Eventos comunitarios vinculados al tema Reciclar, Reutilizar, Reducir.
  • Desarrollo de contenidos apropiados con información territorial sobre temas ambientales para usar en talleres, cursos, entre otros.
  • Talleres de reutilización de materiales reciclables.
  • Curso virtual sobre cambio de prácticas en el hogar.
  • Concurso para escuelas sobre creatividad y sustentabilidad.
  • Jornadas de trabajo con actores gubernamentales, instituciones y cooperativas.
  • Campaña puerta a puerta con promotores ambientales.


Estuve ausente un tiempo, pero estoy de vuelta!

Siempre se vuelve al primer amor. No sé si es una verdad para todos, ni siquiera para mí. Me ausenté de la escritura pero en el medio pasaron muchas cosas interesantes. Ahora estoy de vuelta, escribiendo, ese sí es mi primer amor.

martes, 23 de julio de 2013

El espacio de la comunicación

¿Por qué es necesario seguir hablando del lugar de la comunicación? ¿Por qué seguimos pensando la especificidad de la comunicación? 

Como campo de estudio generado a partir del aporte de diversas disciplinas más consolidadas, hoy seguimos pensando y aportando a la constitución de un espacio, una dimensión propia, y así, pegando codazos en las empresas, los proyectos sociales, las oficinas estatales, etcétera, los comunicadores nos hacemos lugar para participar y asistir a completar el rompecabezas del cambio.

El corse de los mensajes nos tiene un poco atrapados. Cuán difícil es profesionalmente trascender lo informativo de la comunicación para abordar procesos, para promover el desborde hacia el encuentro sociocultural. Será hora de asumir que ese lugar no existe a menos que trabajemos por construirlo. No viene dado, no es previo, no surge el día que nos recibimos en la universidad y en muchos espacios de trabajo es un no lugar.

Creo que eso es lo que más me gusta de la comunicación. Es un campo abierto, con miradas múltiples, con algunos vicios, muchos padres filosóficos y personas, ingenieros de los vínculos y promotores de la participación, que día a día piensan cómo construir puentes que nos pongan en contacto.

Les alcanzo una pala y un disparador para seguir pensando cómo construimos este puente:

los nuevos paradigmas de la comunicación nos ayudan a visualizar cierta ampliación de nuestras competencias como productores y consumidores de medios masivos. La comunicación desde los nuevos paradigmas es un eco, una sinergia individual/colectiva, una sintonía que incluye y a la vez excede lo simbólico, porque lo rebasa. Nuestra tarea actual desde estos registros de la cuestión comunicacional es más diversa, en tanto se interesa por las relaciones de afectación mutua de los actores sin concentrarse exclusivamente en códigos y mensajes.” Sandra Massoni, 2013.

lunes, 1 de julio de 2013

Comunicadores y facilitadores

Hace tiempo que escucho, escribo y pienso en los comunicadores como facilitadores. Facilitadores del diálogo, del encuentro, de la participación, etcétera. Creo que es un concepto difícil de explicar y tal vez, complicado para dar cuenta de cómo funciona en el trabajo profesional con los actores.¿Qué es ser facilitador? ¿Cuál es su rol y cómo opera?



Una reunión de equipo, con profesionales diversos con grados de decisión diferentes, estudiantes, voluntarios, entre otros, me llevó a reflexionar sobre ese rol y allí surgieron algunos indicios de respuestas a estas preguntas. En la preparación de un evento comunitario, uno de los actores involucrados en la organización toma un rol autoritario y adelanta que tendrá una actitud severa durante el evento para que todo se cumpla según lo pautado en el cronograma. Los integrantes del equipo con menor grado de poder y decisión se sienten intimidados. Algunos ponen caras de preocupación o hastío, otros responden defendiéndose por adelantado y otros contestan agresivamente. La situación se vuelve tensa rápidamente y el evento es en 2 días.

Todas las situaciones multiactorales son momentos en los que surgen intereses personales, colectivos, egos y conflictos con los niveles de poder o decisión. El comunicador es aquel que puede recoger lo dicho (y lo no dicho!), es el que retoma las palabras y actitudes expresadas para darles valor y a la vez buscar la forma de que trabajen a favor del cambio. Podemos decir que facilitador es el que puede construir a partir de las más diversas situaciones, incluso desde el conflicto? No vamos a ser naif, es claro que hay grados diversos de conflictividad lo que se traduce en mayores o menores posibilidades de acción.  

En esa reunión fue vital retomar todas las voces, recoger lo central de lo dicho para abordar lo que se estaba tratando, la organización de un evento comunitario, y promover un clima de cooperación y de compromiso con las actividades, así como contagiar la alegría de formar parte de un evento que promocionaría el trabajo que todos los actores vienen realizando, importante y transformador de la vida de una comunidad.

Salir de la situación de catarsis, en la que los actores ponen en la mesa de participación sus frustraciones o conflictos, que tal vez no estén relacionados con lo que convoca, creo es una característica del comunicador como facilitador.  Poder leer esos momentos, sin estigmatizaciones, sin negar la palabra o la opinión, reconocer los dichos y retomarlos para facilitar el objetivo del encuentro y para que no detengan la acción, es un abordaje posible de las situaciones multiactorales que puede hacer el comunicador como facilitador. 

martes, 21 de mayo de 2013

Cucha, cucha..


Para toda acción comunicacional, para toda planificación de la comunicación en el ámbito que sea, empresas, asociaciones, instituciones, hay una etapa necesaria de atravesar antes de empezar a pensar los contenidos y las herramientas.

Esa etapa se puede llamar diagnóstico, reconocimiento, lectura de la realidad, etcétera. Es una etapa en la que revisamos el escenario sobre el que queremos desplegar las acciones comunicacionales. Es necesaria porque es importante reconocer a los actores de ese escenario que nos interesa, revisar los aspectos que ya existen en el diálogo de esos actores respecto de la temática o problemática que vamos a abordar, conocer los puntos sensibles y, principalmente, escuchar.

Hace unos años, participe de la creación de un spot publicitario relacionado con la prevención de un tipo de cáncer. En ese momento yo trabajaba para una compañía que junto a otros actores privados y asociaciones habían ideado una campaña en la que se transmitían ciertos mensajes. No participé en el diseño del spot, de hecho lo vi cuando fue la presentación y quise morir. El contenido fue diseñado para asustar, ofrecía información deficiente y era confuso, el mensaje se contradecía con lo que representaban los protagonistas del spot. El teléfono de mi oficina quedo expuesto en un comunicado de prensa que fue publicado en la web. Estuve durante semanas atendiendo llamados de personas confundidas, desesperadas, haciendo preguntas médicas diversas. Fue un fracaso y lo levantaron de todos los medios.

Victor Pelli (arquitecto cuyos dichos reinterpreto) dice que en la gestión suele reemplazarse el conocimiento de las necesidades por conjeturas o hipótesis sobre su naturaleza, más o menos racionalmente fundadas y construidas, o por su traducción como deficiencias de ciertos aspectos estandarizados o por perfiles abstractos de la necesidad basados en aproximaciones estadísticas. La información que surge de esas hipótesis, de aquello que consideramos sentido común, sirve?

La escucha implica atención a lo que el otro dice. Al mismo tiempo, requiere de flexibilidad para poder tomar aquello que se escucha y sumarlo para enriquecer nuestra estrategia. La escucha mejora la planificación de las estrategias e impacta en la gestión, que también se modifica en el escenario de las acciones, por qué? Porque trabajamos con actores involucrados en procesos vivos y cambiantes. 

martes, 7 de mayo de 2013

Seres humanos y naturaleza, el abrazo partido


Hace un par de años que comencé a trabajar en temáticas ambientales. Como mi ejercicio fue en un espacio estatal, estuve en contacto con una variedad intensa y diversa de problemáticas ambientales urbanas, actores y responsables. Cuando comencé adentrarme en la temática me consideraba una persona con cierta sensibilidad para comprender algunos de los temas ambientales que estaban en discusión socialmente. Sin embargo, y como siempre que uno profundiza en algo, mi mirada sobre el tema/problema ambiental cambió, incorporando muchos aspectos y abordajes que desconocía.

Una de las bases de este cambio surgió en el trabajo y luego creció con un las lecturas de un estudio de posgrado sobre comunicación estratégica que incluye sensiblemente la mirada ambiental. El cambio vino de la mano de autores y científicos que vienen trabajando sobre la epistemología, la filosofía y la ciencia, cuestionando la forma en que pensamos el conocimiento o la forma en que la ciencia clásica nos enseñó a pensar el conocimiento a través de la educación y el discurso científico (algunas lecturas, por ejemplo Morín, Maturana, Leff, Maya, entre otros).

Primero, la reflexión vino en esta idea del abrazo partido: el ser humano como extranjero en el mundo natural. Un vínculo que se construye desde la dominación y la extracción. ¿Cuándo fue que nos desencontramos con lo natural de lo humano?

Y luego,  sobre el rol del conocimiento disciplinario que separa, aísla, compartimenta. Conocer es una forma de vínculo que establecemos con los otros y con el mundo. ¿Es posible solo ver las partes? ¿Es posible solo ver el todo? ¿Es posible pensar en objetos de estudio como componentes aislados, atemporales, imperturbables?

¿Cómo se vincula la forma de conocer con el tipo de vínculo posible entre humanos y naturaleza? En este punto vale la reflexión sobre si lo que estamos buscando es conocer para poner a nuestro servicio a la naturaleza, conocer sus procesos y orientarlos a satisfacer nuestras necesidades; o si existe la necesidad de cooperar con la naturaleza, de reconocer los aspectos recursivos del vínculo para satisfacer nuestras necesidades sin poner/ponernos en riesgo.

Entiendo lo ambiental, como una realidad que nos atraviesa, como ese encuentro entre lo natural, lo social, en un tiempo y lugar.

Creo que pensar lo ambiental no es un capricho ecologista o conservacionista. Lo ambiental  requiere ser responsable en las propuestas, actividades y prácticas para generar el menor daño al ambiente en el que habitamos por nuestra realidad actual y por la futura.

No creo que sea posible volver el tiempo atrás. No sé si la solución a la crisis ambiental es abandonar todo lo que creímos hasta ahora, sí creo que podemos educarnos, cambiar  y esforzarnos para mejorar nuestra realidad con prácticas que nos vuelvan a vincular, desde el afecto, con lo natural de lo humano.  


jueves, 2 de mayo de 2013

¡Salud!


Hace unos cuantos días que estoy alejada del trabajo. Mi hija de 11 meses fue operada del corazón y nuestra vida se detuvo por un par de semanas. Ahora estamos de vuelta en casa, sanando y recuperándonos de más de un año y medio de estrés constante.

Haber transitado esta experiencia me hizo reflexionar sobre la comunicación y la salud, ámbito en el que trabajé profesionalmente durante un tiempo y al que inevitablemente sigo ligada porque siempre queda el ojo entrenado para los temas que nos movilizan.

En los días previos a la cirugía, durante la internación y el postquirúrgico, fue muy importante tener paciencia para lidiar con el discurso médico sobre la problemática particular de nuestra hija y los riesgos de la cirugía. Al mismo tiempo que nos brindaron excelente atención y el cuidado, fueron pocos los profesionales que pudieron sostener una mirada  sensible y comprensiva ante nuestra angustia como padres en un momento tan extremo. Pocos médicos pudieron detenerse, explicar y, al mismo tiempo, cuidar el mensaje, elegir las palabras para decir la verdad y no herir en exceso, o alimentar de más fantasías que ya teníamos.

Más allá del ámbito médico y la complejidad de los casos con los que los profesionales deben lidiar, me pregunto si con el tiempo perdemos la sensibilidad para llevar adelante nuestras prácticas ¿Es la repetición de las tareas? ¿Es la frustración de no lograr los objetivos? ¿Cuándo dejamos de estar atentos de la existencia del otro? ¿Cuándo el trabajo se vuelve hastío y el otro una entidad que queremos evitar?

En las horas de descanso, mientras mi pareja cuidaba de nuestra hija, me enganche con estos videos de CUALCA que me daban un respiro de risa. Este es uno que habla sobre la pérdida de sensibilidad, abunda en exageraciones y no tanto.