
La
comunicación como práctica social, como dimensión transversal, es un puente
para fertilizar el terreno y propiciar cambios en una situación problematizada.
Pero ¿qué comunicación para propiciar qué cambios?
La comunicación
como dimensión que escapa de la idea lineal del mensaje y la estructura
limitada de Emisor – Receptor, se piensa
compleja. Tiene como norte la transformación sustentable y para ello, en los
proyectos y propuestas que se diseñan es esencial escuchar al otro. Escuchar al otro en el sentido de habilitar el
espacio para que esa vos sea parte, forme parte y tome parte.
Involucrar
e involucrarse es la columna estructural de cualquier proyecto, sea en una
compañía o en una dependencia estatal. ¿Cómo propiciar el involucramiento de
los actores en los planes estratégicos de comunicación? No sé si hay una
receta, porque ese involucramiento depende de los vínculos que se logren
construir entre los actores, sin embargo, sí hay formas de plantear el abordaje
para que esto fluya.
Y aquí es
cuando hablamos de participación. ¿Acaso hay comunicación sin participación? Un
miembro de una organización con la que trabajé decía “Participar no es
convalidar una posición que armo el otro, es discutir propuestas.” En esa
discusión, en el intercambio y el diálogo está la construcción del encuentro
como emergencia transformadora.
¿Y el
comunicador? Es necesario que las lógicas y tiempos diferentes que se encuentran/enfrentan
en estos procesos, encarnados en los actores que participan, sean cada vez más
concientes. Entendiendo estas diferencias y lógicas contrapuestas es posible
estar más atentos a los sujetos y su posicionamiento. Si las voces, opiniones y
sentidos no son recogidos para la acción y los espacios de participación son
sólo para relevar quejas y “hacer catarsis”, no se concreta ni se transforma
aquello que se identifica como problemático. Ser concientes de ello nos obliga
a estar atentos del contexto, del recorrido, de las preguntas, para no perder
de vista que estamos trabajando dentro de un proceso complejo donde se juegan
intereses personales y colectivos.
Creo que entraría en juego el 2.0, donde comienza a darse ese espacio de conversación, donde existe una nueva redistribución del orden lineal-piramidal para comenzar a desarrollar una interna re-estructuración que se vincula directamente con el concepto de red. La función de nosotros como comunicadores está en poder captar críticamente las nuevas configuraciones para desde ese espacio comenzar a fundirnos en nuevos conceptos.
ResponderEliminarkinazul.blogspot.com.ar
Gracias Marcos por tu mirada!
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