martes, 21 de mayo de 2013

Cucha, cucha..


Para toda acción comunicacional, para toda planificación de la comunicación en el ámbito que sea, empresas, asociaciones, instituciones, hay una etapa necesaria de atravesar antes de empezar a pensar los contenidos y las herramientas.

Esa etapa se puede llamar diagnóstico, reconocimiento, lectura de la realidad, etcétera. Es una etapa en la que revisamos el escenario sobre el que queremos desplegar las acciones comunicacionales. Es necesaria porque es importante reconocer a los actores de ese escenario que nos interesa, revisar los aspectos que ya existen en el diálogo de esos actores respecto de la temática o problemática que vamos a abordar, conocer los puntos sensibles y, principalmente, escuchar.

Hace unos años, participe de la creación de un spot publicitario relacionado con la prevención de un tipo de cáncer. En ese momento yo trabajaba para una compañía que junto a otros actores privados y asociaciones habían ideado una campaña en la que se transmitían ciertos mensajes. No participé en el diseño del spot, de hecho lo vi cuando fue la presentación y quise morir. El contenido fue diseñado para asustar, ofrecía información deficiente y era confuso, el mensaje se contradecía con lo que representaban los protagonistas del spot. El teléfono de mi oficina quedo expuesto en un comunicado de prensa que fue publicado en la web. Estuve durante semanas atendiendo llamados de personas confundidas, desesperadas, haciendo preguntas médicas diversas. Fue un fracaso y lo levantaron de todos los medios.

Victor Pelli (arquitecto cuyos dichos reinterpreto) dice que en la gestión suele reemplazarse el conocimiento de las necesidades por conjeturas o hipótesis sobre su naturaleza, más o menos racionalmente fundadas y construidas, o por su traducción como deficiencias de ciertos aspectos estandarizados o por perfiles abstractos de la necesidad basados en aproximaciones estadísticas. La información que surge de esas hipótesis, de aquello que consideramos sentido común, sirve?

La escucha implica atención a lo que el otro dice. Al mismo tiempo, requiere de flexibilidad para poder tomar aquello que se escucha y sumarlo para enriquecer nuestra estrategia. La escucha mejora la planificación de las estrategias e impacta en la gestión, que también se modifica en el escenario de las acciones, por qué? Porque trabajamos con actores involucrados en procesos vivos y cambiantes. 

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